Con tantas opciones tecnológicas enfocadas en educación, elegir la adecuada puede ser todo un reto.
¿Qué debemos tener en cuenta? ¿Qué herramienta responde mejor a las necesidades de nuestros estudiantes? Y, sobre todo, ¿cómo saber si realmente puede ayudar a alcanzar los objetivos de aprendizaje?
Quizá el camino no debería comenzar con la pregunta “¿qué tecnología queremos utilizar?”, sino con una más importante: “¿qué queremos que aprendan nuestros estudiantes?”
La propuesta es sencilla: definir primero el objetivo de aprendizaje y, a partir de ahí, identificar qué características debe tener una herramienta digital para contribuir realmente a conseguirlo.
Tres elementos clave al elegir una herramienta EdTech
De acuerdo con la Dra. Judy Willis, neuróloga y profesora de educación de posgrado, graduada de Williams College y de la Facultad de Medicina de UCLA, existen tres características especialmente relevantes al evaluar una herramienta educativa:
1. Participación
La tecnología debe conseguir que el estudiante quiera involucrarse y mantenerse en la actividad. Una herramienta puede tener muchas funcionalidades, pero si no consigue captar la atención o mantener la motivación, difícilmente contribuirá al aprendizaje.
2. Retos adecuados
El nivel de dificultad debe ajustarse a las capacidades y al progreso de cada estudiante. Los mejores recursos permiten avanzar de manera gradual, aumentando el desafío conforme se desarrolla el dominio de una habilidad.
3. Retroalimentación constante
El estudiante necesita saber cómo está avanzando. La evaluación y la retroalimentación frecuente permiten reconocer los pequeños progresos, identificar errores y ajustar el esfuerzo durante el proceso de aprendizaje.
Pero lo más interesante es que parte del objetivo educativo
No todas las herramientas tienen que servir para lo mismo. La elección dependerá de lo que se quiera conseguir, por eso, lo más recomendable es establecer los objetivo de aprendizaje y las preguntas que deberíamos hacernos al evaluar una herramienta:
| Objetivo | ¿Qué debería ofrecer la tecnología? |
|---|---|
| Cerrar lagunas de conocimiento | Diagnóstico, adaptación, apoyo y práctica según las necesidades del alumno |
| Practicar habilidades | Repetición, feedback inmediato y revisión espaciada |
| Profundizar o enriquecer | Retos progresivos y oportunidades para extender lo aprendido |
| Transferir conocimientos | Resolver problemas nuevos, crear, investigar y aplicar lo aprendido en contextos diferentes |
| Desarrollar funciones ejecutivas | Elegir herramientas, priorizar, tomar decisiones y evaluar información |
Si el objetivo es reforzar conocimientos fundamentales, será importante que la herramienta pueda detectar necesidades, adaptar el contenido y ofrecer práctica y retroalimentación.
Si se busca desarrollar habilidades, serán útiles la práctica frecuente, la revisión y el feedback inmediato.
Si se quiere ir más allá de la adquisición de conocimientos, la tecnología debería ofrecer retos que permitan profundizar, explorar y ampliar lo aprendido.
Si el objetivo es favorecer la transferencia, los estudiantes necesitan aplicar sus conocimientos en situaciones nuevas, resolver problemas, tomar decisiones y encontrar diferentes formas de llegar a una solución.
Si se busca desarrollar funciones ejecutivas, las herramientas pueden plantear situaciones en las que el alumno tenga que seleccionar recursos, establecer prioridades, tomar decisiones o valorar la información disponible.
Más funcionalidades no significa más aprendizaje
Uno de los aprendizajes más relevantes de esta perspectiva es que una herramienta no es mejor por tener más funcionalidades.
La pregunta debería ser qué aporta esa tecnología al proceso de aprendizaje y si sus características están alineadas con el objetivo educativo.
Por eso, antes de incorporar una solución EdTech, conviene que revisemos lo siguiente:
- ¿Qué queremos que aprendan los estudiantes?
- ¿Qué necesidades concretas queremos atender?
- ¿La herramienta se adapta a distintos niveles de dominio?
- ¿Ofrece retos alcanzables y progresivos?
- ¿Proporciona feedback útil durante el proceso?
- ¿Permite aplicar los conocimientos en situaciones diferentes?
- ¿Podemos observar evidencias de progreso y comprensión?
La tecnología educativa tiene más valor cuando responde a una necesidad pedagógica concreta.
Objetivo de aprendizaje → necesidad del estudiante → características de la herramienta → evidencia de aprendizaje.
Este enfoque permite pasar de elegir tecnología por sus funcionalidades a seleccionarla por el impacto que puede tener en el aprendizaje.
Por eso también se recomienda probar las herramientas y observar cuestiones concretas: si los alumnos se enganchan, si progresan, si reciben retroalimentación útil, si la dificultad se adapta, si pueden aplicar lo aprendido a situaciones nuevas, etc.
Tecnología con propósito
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